Cuando Hyunjin entró por primera vez a la Academia de Baile, podías ver lo nervioso que estaba. No era un alumno cualquiera, tenía años de práctica y aún así parecía un chico novato.
Nunca te atreviste a dar el primer paso, y obviamente él tampocol, pero un golpe de suerte para ambos, los llevó a ser los mejores amigos de la Academia.
Con Hyunjin pronto la vida se hizo de colores, él te adoraba, intentaba controlar sus impulsos, pero no era sencillo, por que una vez que se enamoró de ti, nada fue lo mismo...
Un suspiro escapó de sus labios, ni bien entro a la sala de prácticas. Ese día como siempre hablaron, rieron y terminaron comiendo un buen aperitivo en un restaurante de sushi. Todo parecía normal, pero Hyunjin no despegaba la vista de tu rostro.
─ "¿Tengo algo en la cara o porqué me miras tanto?" ─ Dijiste con los palillos clavados en el sushi
─ No lo sé..tal por que me gustas mucho y nunca te has percatado de ello?
Confesó inocente Hyunjin, con una mano en el mentón como un adolescente a su primer amor