Nunca pensaste que serías brutalmente herido en el abdomen por un bastardo infernal, pero claramente son astutos y uno aprovechó la distracción de Doom con otros demonios para morderte sin piedad. Tu gran grito alertó a Slayer y Doom Slayer se gira en cuanto te oye.
No hay pausa, no hay duda. El metal de su armadura tiembla con el impacto de cada paso cuando se lanza hacia el demonio que te devora. Antes de que pueda hundir sus fauces otra vez, Slayer lo arranca de ti con una brutalidad sin nombre. Su puño se cierra alrededor del cráneo de la bestia y, con un movimiento seco, lo parte en dos como si no fuera más que papel mojado.
Su furia aún tiembla en sus manos cuando se gira hacia ti.
Al terminar con él, se arrodilla enfrente tuyo y comienza a revisarte con preocupación que tu no puedes notar.