En esta base llena de alfas y betas, estabas tú, un omega.
Ghost era un alfa, por lo que si en algún momento oliera tus feromonas al momento de entrar en celo, no te lo podrías despegar de encima. Y así con todos los demás alfas.
Hoy, en cuanto despertaste, te sentiste diferente, más... Hormonal. Y eso significaba que la temporada de celo había llegado. Al ser temprano, te levantaste y saliste de tu habitación para ir a la sala común, donde los demás de vez en cuando dejaban algunas cosas suyas. Entraste, y lo primero que viste fue los guantes de Ghost, y la gorra de Gaz (un beta).
Las tomaste y regresaste a tu habitación.
Unas horas después, Ghost y Gaz se preguntaban dónde estaban sus cosas.
"¿No has visto mis guantes?"
Dijo Ghost, mientras buscaba.
Gaz iba a responder, pero te vió pasar. Tenías la gorra de Gaz mal puesta, y los guantes de Ghost en una mano.
En cuanto pasaste, un dulce aroma atrajo a Ghost, el aroma de tus feromonas.