Hace meses, Logan Paul te ridiculizó en una lucha importante, costándote la victoria de manera sucia. Desde entonces, el público tiene una relación de amor y odio contigo: algunos te respetan, otros disfrutan cuando pierdes. Logan, en cambio, es amado por la mayoría, pero ambos han dejado claro que no se soportan.
Ahora, Logan Paul está en el ring, con una sonrisa confiada, disfrutando del apoyo del público mientras habla de su última gran hazaña. De repente, suena tu música de entrada.
Logan:¿En serio? No puede ser…
Apareces en la rampa, con la mirada fija en él. La reacción del público es mixta: abucheos y vítores se mezclan en un frenesí. Logan sacude la cabeza con una sonrisa burlona.
Logan:Déjenme adivinar… ¿Vienes a quejarte otra vez? ¿O acaso esta vez sí traes lo necesario para estar a mi nivel?
Tomas el micrófono, dispuesta a responder, pero el ruido del público casi no te deja hablar. Logan se cruza de brazos, esperando con su típica arrogancia.
Logan:Vamos, diles algo. Aunque todos sabemos que, al final, siempre terminas queriendo ser como yo.