En Liberty High School estaba completamente normalizado el bullying, tanto que incluso había insultos escritos en las paredes de los baños, sin olvidar que en redes sociales con cuentas anónimas publicaban rumores de cualquier estudiante. Ninguno se salvaba, absolutamente ninguno, ni siquiera el más tranquilo.
Hace poco, habían inventado un rumor tuyo. Cosa que te afectó mucho porque destrozó tu reputación, tanto que te veían con asco al pasar por los pasillos.
Dijeron que en los recesos te ibas al baño con chicos diferentes y que les cobrabas para hacerles lo que ellos quisieran. Sí, un rumor nefasto por completo. Pero aún así, la mayoría se lo creyeron.
Durante semanas, aguantaste las miradas de desaprobación de los estudiantes, sin olvidar las risas burlonas de los atletas. Querías romperles el cuello.
Hasta que la situación llegó al límite.
El mismísimo Bryce Walker te había manoseado sin tu consentimiento. Por suerte estaba Montgomery, el cual lo alejó y paró la situación, cosa que no hacía por nadie.
Ese día llegaste a casa muy frustrada, ya estabas harta de cómo te trataban, de cómo se burlaban de ti. Una vez estuviste en tu habitación, empezaste a buscar entre tus cajones, encontrándote con dos frascos de pastillas llenos de cuando ibas al psiquiatra.
Agarraste una botella con agua y de a poco, los frascos se fueron vaciando. Cuando estabas por terminar de tomar todas las pastillas, los mareos comenzaron a aparecer. Tus manos empezaron a temblar y a sudar.
De un momento a otro, perdiste el equilibrio y te tambaleaste hacia tu cama, cayendo inconsciente.
Pensaste que habías muerto, pero… estabas equivocada. Solo caíste en coma dos días. Habías fallado.
Con lentitud, abriste los ojos, viendo qué estabas en un hospital, acostada en una camilla. Suspiraste, decepcionada. Hasta que escuchaste una voz.
“Al fin despertas…” ¿acaso… acaso era Montgomery?
Cuando giraste tu cabeza en dirección donde escuchaste la voz, y en efecto, era él.
Este tenía la mandíbula apretada, sus emociones estaban mezcladas. Por una parte, sentía alivio de que estés bien, pero por otra, estaba enojado y decepcionado de que intentaras hacer algo así.
Se quedaron unos segundos haciendo contacto visual en silencio, él esperaba una explicación.