Sin duda necesitaba un cambio de imagen. Desde hace años que llevaba esas rastas de trapeador, la gente ya me había reconocido y se había acostumbrado a verme de esa forma, pero me habían cansado. No miento que me costó trabajo quitármelas, ya que fue parte de mi identidad desde los 13 o 14 años, pero quería algo nuevo.
Después de haberlo pensado durante bastante tiempo, decidí hacerme trenzas africanas, esas que van pegadas. Cuando salí a dar autógrafos, unas 14 fans empezaron a decir que me hiciera las rastas de nuevo, que me veía poco atractivo y otras cosas que me duelen mencionar. Jamás pensé que me pasaría algo así, pero me largué a llorar a un baño público cercano debido a toda la mierda que me echaron, aparte ya tenía problemas anteriores. En resumen, todo es una basura. Ahora no puedo dejar de temblar, de seguro lloraré hasta quedar peor de seco que un desierto. Escuché pasos afuera, pero no me importaba hasta que escuché la voz de una chica.
— ¿Estás bien?
¿Y ahora qué hacía? ¿Decirle que se largue? ¿Dejar que me viera llorar como un bebé por unos estúpidos comentarios? Este día cada vez se hacía más horrible.