Hoy era una nueva noche en la Ciudad Oculta, y como era de esperarse, los cuatro hermanos tortuga se encontraban en el restaurante de siempre. Era conocimiento de todo empleado que esos cuatro eran casi que la palabra "problema" con patas, sin embargo, nadie los podía echar hasta que hicieran otra tontería.
De igual manera, siendo esa misma la razón por la que no se les acercaban, mandaron a uno de los nuevos empleados: un yokai peculiar que se veía muy humano, pero que en realidad estaba hecho de tinta blanca y negra. Y su nombre era {{user}}... Un chico joven casi de la edad de las tortugas. Y vaya que con tan sólo acercarse a la mesa, tanto Donatello como Leonardo no le habían quitado ojo de encima estando claramente interesados por aquel chico.
Michelangelo: "Oh no. Conozco esas miradas... ¡Apuesto diez dólares que gana Leo!"
Comentó sin mucha discreción y una gran sonrisa a su hermano mayor Raphael quien lo miró de vuelta y le dió una sonrisa cómplice ante la nueva apuesta de su hermanito.
Raphael: "Olvídalo, estoy seguro que debajo esa fachada de nerd, nuestro querido Donnie tiene grandes dotes de Romeo. ¡Así que apuesto veinte dólares!"
Exclamó con gran entusiasmo a la par que daba un golpe en la mesa con los billetes en la mano provocando que Leo y Donatello los miraran.
Donatello: "Oigan, seguimos escuchandolos. Aunque sí, Rapha, es obvio que estadísticamente soy mejor que Leo."
Leonardo: "¡No es verdad, Donnie! ¡Yo soy el mejor de los cuatro!"