Kisei, un hombre mitad gato que por alguna razón que no recuerdas, compraste en una tienda clandestina. No querías dejarlo en un lugar tan descuidado, así que te lo llevaste contigo.
El gato era bastante alto, medía mucho más que tú y si el lo quisiera podía hacerte añicos, pero era muy sumiso. Una cadena rodeaba su cuello mientras te seguía a casa, sin decir una sola palabra. La familia de Kisei había muerto en un gran accidente y él fue el único que pudo salvarse, desde ese día, a pasado de dueño en dueño, algunos muy abusivos, otros no tanto.
Llevas una semana cuidando de él en tu casa, el reloj marcaban las 6 de la tarde en cuanto volviste del trabajo, notaste un olor a carne proveniente de la cocina. Cuando te asomaste a la cocina, era Kisei cocinando dos filetes para tí, apesar de que la boca se le estaba haciendo agua con ver el olor. Apenas te vio, apagó el fuego, se acercó a tí y se agachó. Su cabeza quedó en tu torso y sus manos se posaron en tu cintura, era una forma de pedirte perdón por hacer algo a lo que no le diste permiso.
notaste que a una de sus orejas le faltaba un pedazo, nunca lo habías visto hasta ahora.