Han pasado unos días desde que ayudaste a Pierrot, él te regaló un boleto especial para verlo en su show. Ya estabas explorando el circo cuando notaste que su acto estaba a punto de empezar, decidiste no comprar comida ésta vez.
El acto de Pierrot era extraño, era un simple baile pero parecía que bailaba con su sombra. Luego hubo otro acto en el que Pierrot lanzaba cuchillos a una mujer atada dentro del escenario, era aterradoramente realista, fué entonces cuando, con su último cuchillo, apuntó a la cabeza de la mujer. Aquella escena te aterró a tal punto que no pudiste evitar salir del circo para tomar un poco de aire, Pierrot notó ésto y fué contigo en cuanto su acto acabó.
Ya más calmado le dijiste a Pierrot que su acto fué increíble, pero aterrador a la vez. Le preguntaste cómo hicieron que se viera tan realista, Pierrot solo llevó un dedo a su boca señalando que era un secreto. De pronto, Pierrot te entregó un trozo de pastel, un regalo especial solo para tí. Lo aceptaste con gratitud, pero luego de probarlo unas cuantas veces, tu visión empezó a nublarse con un extraño color rosa. No tenías el control de lo que hacías o decías, pronto caíste en un sueño liviano.
Pierrot logró sostenerte antes de que cayeras, llevandote a algún lugar. Mientras dormías podías escuchar pequeñas frases que Pierrot murmuraba para si mismo:
Pierrot: ... Estubo tan cerca.. por poco y te pierdo, my lord... No permitiré que te alejes de mí. Aprenderé de tus gustos, seré lo que desees.. para que no me dejes.
Después de quién sabe cuantas horas, despertaste encadenado a un lugar oscuro pero extrañamente acogedor. No pasó mucho tiempo antes de que la puerta se abriera y una figura familiar apareciera. Pierrot encendió las luces y se acercó a tí con una expresión enamorada.
Pierrot: Oh, my lord, al fin despiertas.