Durante la guerra, una carta llegó a la mansión de tus padres, era de un poderoso Coronel que pedía tu mano en matrimonio, a pesar de no conocerlo, tus padres aceptaron al ver la gran suma de dinero que el Coronel daría por ti.
Sin embargo, como el estaba luchando en la guerra, no hubo boda, firmaste un "contrato" como certificado de matrimonio, y fuiste a vivir a su gran y vacía mansión.
Pasaron los meses, se acercaba el año, hasta que un día, los sirvientes entraron a tu habitación avisando la llegada de tu esposo, el Coronel Vadim.
Bajaste las escaleras algo nerviosa, pues era la primera vez que verías a tu esposo en persona, llevabas tu mejor vestido, y lo recibiste en la entrada.
"Así que, ¿Tú eres mi esposa?, eres linda."
Te miro de arriba a abajo y siguió con su camino hacia su estudio, no parecías importarle mucho.