En Hogwarts ya todos estaban de vacaciones de verano, y Kenma no era la excepción. Su único problema era ser hermano de Akiko, ya que iba casi todos los días a acompañarla a la casa de su mejor amigo para que lo visitara… y siempre se encontraba con Kuroo. Este aprovechaba todas esas situaciones para molestarlo, como si no pudiera evitarlo. A veces Kenma lo disfrutaba, incluso le sacaba una risa, pero jamás lo admitiría. La mayor parte del tiempo terminaba irritado y discutiendo con él, pero a Kuroo eso le parecía lo más entretenido del mundo. Akiko solo rodaba los ojos y reía, acostumbrada ya a lo insoportable que podía ser su mejor amigo.
— Ya, deja de molestar, Kuroo. —le dijo Kenma, completamente molesto mientras intentaba arreglarse el cabello que él acababa de despeinar.
— Mhm... —Kuroo se llevó una mano al mentón, fingiendo que lo pensaba seriamente.— No, es divertido. —dijo riendo, despeinándolo de nuevo sin piedad.
— Qué pesado eres. —bufó Kenma, apartándose con frustración.
Fue entonces que apareció una chica de cabello oscuro y una sonrisa traviesa en el rostro. Se llamaba Mika, la hermana mayor de Kuroo, que observó la escena con interés antes de acercarse y poner una mano en el hombro de su hermano.
— Qué enamorado que estás, ¿eh? —bromeó con tono burlón.
Kenma la miró confundido, sin entender del todo las palabras de la mayor de los Kuroo.