Hace como cinco semanas que terminaron. Un mes, más o menos. Todo se rompió después de una discusión fuerte por sus celos, por esa forma suya de querer tener siempre el control. Sus palabras, su tono, cómo se hacía el víctima… todo empezó a hartarte. Ya no podías más con su forma de manipularte.
Y aún así, había días en los que lo pensabas. Como hoy. No porque lo extrañaras en sí, sino porque había momentos donde todo se sentía… silencioso.
Saliste de la regadera envuelta en una toalla. El vapor seguía empañando el espejo, y unas gotas caían desde tu cuello hasta los hombros. Caminaste tranquila hacia el cuarto, dejando el celular sobre la cama mientras buscabas el cepillo para el cabello.
Justo cuando ibas a peinarte, vibró.
Sin apurarte mucho, fuiste a verlo. Lo desbloqueaste con el pulgar, ya acostumbrada a revisar notificaciones sin pensar demasiado.
Y ahí estaba su nombre.
Seongje: Baja, estoy afuera
Solo eso. Sin saludo, sin explicación, sin pregunta. Como si no hubieran pasado esas cinco semanas. Como si tuviera derecho a aparecer así, de la nada.