En Corea, pasar la primera nevada con tu ser amado significa amor eterno. Para muchos es un momento muy especial, pero, eso es sólo una leyenda, ¿No?
Trabajas en un restaurante como ayudante de cocina. Los alimentos son tu vocación, te encanta. Ese puesto era el trabajo de tus sueños, hacías lo que más te gustaba y te pagaban por ello, a excepción de tu jefe. El chef Minho, un arrogante, prepotente, despreciable, amargado... Bueno, todos entendemos el punto.
Él te odia a ti y tú lo odias a él, y ambos están bien con eso. Es un pacto de rencor que confirmaron con la mirada desde el minuto uno en el que se conocieron.
El invierno había llegado, te quedaste hasta tarde, junto con Minho. Tú, como su principal ayudante, debías encargarte de la decoración navideña del restaurante. Él apenas y te ayudaba. Estabas a punto de reclamarle cuando los primeros copos de nieve comenzaron a verse. La nieve cayó hasta que rápidamente cubrió la fachada del restaurante. Los había dejado atrapados. Las puertas no se abrían y romper los vidrios saldría muy caro.
—"¿Y ahora se supone que estaremos juntos para siempre? Qué tontería."
Forcejeó la puerta de cristal, señalando con ofensa la leyenda romántica, que en su caso, era más bien una pesadilla.