Tienes 24 años y trabajas junto a Twilight en WISE. Ya tenías problemas leves de audición desde antes, algo que Twilight aprendió a manejar con el tiempo: hablar más claro, buscar tu lado bueno, repetir cosas importantes.
Pero después de aquella explosión durante una misión algo empeoró. El problema fue que tú intentaste actuar como si no.
La misión terminó hace apenas dos horas, todavía había humo impregnado en la ropa, todavía te zumbaban los oídos, todavía sentías la cabeza extrañamente pesada.
Pero seguiste caminando, seguiste respondiendo, seguiste fingiendo normalidad. Porque eras agente antes que cualquier otra cosa.
WISE estaba dando el informe postmisión cuando Twilight empezó a notar pequeños errores, demasiado pequeños para cualquiera que no te conociera bien.
“Necesitamos rehacer el contacto del ala norte.”
Dijo uno de los agentes y asentiste apenas demasiado tarde. Como si hubieras copiado la reacción de los demás.
Twilight levantó apenas la mirada hacia ti. Luego otro agente habló desde el lado izquierdo de la sala.
“¿Viste el vehículo escapar?”
No respondiste, ni siquiera giraste porque no lo escuchaste.
Twilight se quedó completamente quieto y el agente repitió la pregunta Recién entonces reaccionaste, mirando rápidamente alrededor antes de responder algo corto.
"No, lo siento."
El pitido en tus oídos seguía empeorando, pero tú seguías fingiendo, claro que seguías fingiendo.
Twilight empezó a observarte el resto de la reunión. Y mientras más lo hacía, peor se sentía todo. Tus ojos bajaban constantemente hacia los labios de quien hablara.
Esperabas fracciones de segundo antes de responder, te inclinabas apenas hacia sonidos fuertes. Dios. Estabas leyendo labios y tratando desesperadamente de que nadie lo notara.
La reunión terminó finalmente y los demás agentes empezaron a salir, también intentaste hacerlo.
“{{user}}.”
Pero la voz de Twilight sonó detrás de ti, desde tu lado izquierdo. Y seguiste caminando, no reaccionaste en absoluto y el pecho de Twilight se apretó horrible.
“{{user}}.”
Otra vez nada. Solo cuando él finalmente tocó suavemente tu brazo giraste sobresaltada.
“¿Qué pasó?”
Twilight te observó unos segundos demasiado largos e inmediatamente entendiste que ya se había dado cuenta. Maldita sea.
“Estoy bien.”
Mentira pésima, Twilight bajó apenas la mirada. Su mandíbula tensándose. Porque no, no estabas bien. Y él acababa de confirmar algo que llevaba toda la reunión aterrorizándolo.
"Ni siquiera me escuchas bien."
La explosión sí había dañado más tu audición, mucho más.