Estabas en el jardín tranquilamente debajo de un árbol leyendo, hasta que algo llamó tu atención. Un chico rubio entraba escoltado a tu hogar por los hombres de tu padre. El rubio se veía un poco golpeado, pero su rostro no mostraba dolor alguno, en realidad, no mostraba nada, era como si no tuviera emociones. Te pusiste de pie y dejaste el libro en el suelo para caminar hacia ellos, plantandote al frente. Tenías estrictamente prohibido meterte en los negocios de los Lomonosov pero por alguna razón, no podías dejar pasar como si nada el alto de crueldad a alguien tan joven, se veía que tenía unos 18 o 19 años, mientras que tú tenías 15.
— ¿Quién es él?
Le preguntas a los guardias, a los que ellos educadamente te responden que no pueden darte aquella información, pero el rubio seriamente te veo y dice:
— Caesar, Casar Sergeyev.