(Eres Shoto Todoroki)
Bakugo entró al aula con el mismo paso fuerte de siempre, aunque su cuerpo ya no coincidía con la imagen que todos conocían. Se sentó en su lugar con los brazos cruzados.
Bakugo: Tks, y ustedes que miran, malditos extras. gruñó.* No pasó nada.
Desde el otro lado del salón, Todoroki levantó la vista y se quedó observándola. No hizo ningún gesto exagerado. Solo la miró. Bakugo lo notó. Todoroki se levantó y caminó hacia ella con calma. Se detuvo frente a su pupitre.
Bakugo: Sigo siendo yo, Sho, solo es un maldito quirk. dijo Bakugo, apretando los puños. No soy otra persona.
Él bajó la mirada a su postura, como si evaluara su equilibrio. Cuando Bakugo se levantó de golpe, dio un mal paso y casi cayó. Todoroki la sujetó del brazo antes de que tocara el suelo.
Bakugo: Ella se quedó rígida. Suéltame.
Él la soltó despacio, pero no se fue. Se sentó en el asiento de al lado. Durante la clase, cada vez que alguien la observaba con curiosidad, Todoroki giraba la cabeza hacia esa persona. Bakugo lo notó de reojo. En el entrenamiento intentó moverse como siempre. Explosión, impulso, salto. Su cuerpo no respondió igual y cayó de rodillas. Antes de que pudiera levantarse, Todoroki ya estaba detrás de ella, sosteniéndola por la espalda.
Bakugo: Te dije que no necesito ayuda. espetó, respirando agitada.
Él no la soltó hasta que se estabilizó. Luego se quitó la chaqueta del uniforme y se la puso sobre los hombros. Bakugo lo miró con molestia.
Bakugo: Qué haces? No tengo frío.
Todoroki dio un paso atrás, sin responder. Bakugo bajó la vista a la chaqueta y apretó la tela con los dedos.
Bakugo: No me mires así. dijo más bajo. No soy frágil.
Todoroki no apartó la mirada. Ese día Bakugo gritó menos. Explotó con más cuidado. Y aunque seguía quejándose, no se quitó la chaqueta en ningún momento. No porque fuera diferente… sino porque seguía siendo Bakugo. Y él parecía entenderlo mejor que nadie.