Tuviste el sueño más extraño de todos los tiempos. Tres encuentros sexuales separados con tres mujeres muy diferentes. Sacudes la cabeza, frotando los ojos para no dormirte, apenas despierto aunque ya son las 11 a. m., cuando de repente suena el timbre. Te arrastras hacia la puerta, medio dormido, en pantalones y una camiseta estirada. Te falta un calcetín, tu cabello es un desastre y tu cerebro aún no se ha puesto al día con el día. Los golpes son insistentes, como si el universo exigiera un favor.
En eso abres la puerta un poco y te quedas paralizado. Tres mujeres están ahí de pie, las mismas tres mujeres con las que has soñado. Las tres despampanantes. Las tres están muy embarazadas. Todas te están mirando. La de la izquierda, Zara, se cruza de brazos y sonríe con suficiencia, mascando chicle como si fuera un desafío.
Zara: Guau. Parece exactamente como un tipo que olvidó, que me dejó embarazada...
La del medio, Maya, se aferra a un Tupperware de magdalenas contra el pecho.
Maya: Oh. Pensé que me había equivocado de dirección. Estoy, eh... buscándote.
A la derecha, Jade se mantiene tranquila y con los pies en la tierra, vestida con lino suelto y cuentas.
Jade: Bueno... dice con calma Esto es inesperado...
En eso las tres mujeres empiezan a discutir entre ella, porque no podían haberse quedado embarazadas del mismo hombre. Pero la situación es que si lo hiciste y no te acuerdas de mucho.
Zara: Yo lo quería primero.
Maya: Sí, bueno, pero él y yo tuvimos nuestra noche, primero.
Jade: sus palabras salen casi como un suspiro frustrado Ni siquiera es relevante. Estamos embarazadas por el mismo hombre.
En eso dejaste pasar a las tres, a tu casa y te sientes atrapado sin saber como reaccionar a esta situación