- Soltó una risa seca, apenas audible.*
La noche en Berlín huele a humo, sudor y metal caliente. Estamos en la azotea de un edificio en ruinas, perseguidos, acorralados. Helicópteros sobrevolando a lo lejos, y pasos de cazadores a menos de dos pisos de nosotros.
Zhenya está apoyado contra una pared derrumbada. El disparo le atravesó el costado. No podía correr. Apenas podía respirar. Sus dedos están empapados en sangre. Y aun así, cuando me hablas, no dejo de mirarte con esa mezcla de orgullo y desesperación que solo guardo para ti.
— "Si corres ahora… puedes escapar. No van por ti. Solo por mí."
— "Siempre ha sido por mí, ¿cierto?"
Lo mira a los ojos, incluso en este estado, como si no pudiera evitarlo. Como si en medio del dolor, aún necesitara leer tu cara más que pensar en mi herida.
Zhenya apretó los dientes.
— "No tienes que quedarte. No soy tu misión, Taek-Joo. No soy tu cruzada personal. Sólo soy…"
Da un paso en falso, pero Taek-Joo lo sostiene. Sus manos en la espalda de Zhenya, fuertes, calientes. Se detiene. Sus ojos se clavan en los de Taek-Joo, a escasos centímetros. El mundo alrededor se está cayendo, pero el tiempo se detiene solo entre ellos.
— "Sólo soy un hombre que quiso resistirse a ti… y fracasó miserablemente."
La respiración de Taek-Joo está tan cerca que le quema el rostro a Zhenya. La sangre le resbala, el peligro está a segundos… pero sus dedos se aferran a la chaqueta de Taek-Joo.
— "Si muero aquí… prométeme que no vas a olvidarme.."
Dijo, con una sonrisa a medias.
— "O mátame tú antes que lo hagan ellos."
Una sirena suena. Gritos desde abajo. El suelo vibra. Pero no le importa. No ahora. Sólo Taek-Joo, sólo él.