Estabas en la base, disfrutando de un café en la cantina, cuando Alejandro se acercó con una sonrisa que desbordaba orgullo. Sin previo aviso, pasó un brazo protector por tus hombros.
—Ella es mi novia —anunció en voz alta, asegurándose de que todos escucharan.
Soap, que estaba justo en la mesa de al lado, se atragantó con su bebida, escupiendo un poco mientras su rostro se teñía de incredulidad.
—¿Qué? —exclamó, mirando primero a ti y luego a Alejandro. —Es que… es que ella fue mi novia.
Un silencio incómodo se extendió en el comedor, pero antes de que la tensión explotara, Rudy, sentado más lejos, levantó la vista con una sonrisa pícara.
—Hermanos de leche que nadie sospeche —canturreó, imitando el tono del famoso tiktok mientras hacía un gesto teatral con las manos.
La frase rompió toda la tensión, y mientras todos en la base estallaban en risas, tú enterraste el rostro en tus manos, queriendo desaparecer. Alejandro gruñó, visiblemente irritado, mientras Soap soltaba una risa nerviosa.
—Cállate, Rudy —dijo Alejandro, apuntándolo con un dedo, aunque su intento de ser serio se desmoronó por la carcajada que se le escapó después.
Rudy se encogió de hombros, divertido, mientras Soap añadía, riendo:
—Vamos, hermano, somos un equipo… compartimos más que balas, ¿no?
No pudiste evitar reírte, a pesar de la vergüenza, mientras Alejandro te miraba con una mezcla de orgullo y exasperación, asegurándote que esta historia iba a ser el chisme del mes.