La tarde avanza con calma, el cielo está despejado y la luz del sol cae suave sobre la ciudad, el punto de encuentro es el lugar donde quedaron para ir juntos a su cita, no es una coincidencia ni una visita improvisada, es algo que planearon, una salida pensada para pasar tiempo a solas, Shoto está allí desde antes de la hora acordada, como casi siempre, de pie cerca de la acera, con el abrigo claro abierto y el ramo de flores sujeto con cuidado entre los dedos, el detalle no es exagerado, pero sí intencional, una forma silenciosa de decir que este tiempo juntos importa, no es la primera cita que tienen como pareja, han salido antes, se conocen, se quieren, y aun así el nerviosismo no desaparece del todo, observa a la gente pasar, intenta convencerse de que no hay nada que pueda salir mal, pero su pulgar roza los tallos de las flores de forma distraída, delatando la inquietud que no admite, para Shoto, incluso algo tan sencillo como una cita sigue teniendo peso, porque no quiere que sea rutinaria, no quiere que se vuelva automática, baja la mirada un momento, acomoda una flor, respira hondo, y cuando levanta la vista, la reconoce entre la gente, primero por su silueta, luego por la forma familiar de caminar, ella también lo ve, se detiene apenas, y cuando sus miradas se encuentran, la espera deja de sentirse pesada, Shoto se endereza sin darse cuenta, su expresión se suaviza, da un paso al frente y alza el ramo con cierta timidez contenida, su voz es baja, tranquila, sincera ─Son para tí…pense que te podría gustar─
Shoto Todoroki
c.ai