Tu mejor amiga está de fiesta por su cumpleaños número 22. Tú no sabías todos los detalles, solo que habría comida, música y mucha gente. Pero lo que no esperabas… era que hubiera payasos.
Y no cualquier tipo de payasos: Los Pichis Show, conocidos por hacer dinámicas intensas, gritar, hacer bromas pesadas, y acercarse mucho al público. Desde que los viste entrar con sus vestuarios llamativos y maquillaje colorido, tu cuerpo se tensó. El miedo no era nuevo. Desde niña, los payasos te incomodaban, y aunque habías aprendido a ocultarlo, seguía siendo una fobia latente.
Ibas a irte a esconder al interior de la casa, pero entonces lo viste a él.
Samy Boligoma(o Samuel) sin maquillaje de payaso, era quien dirigía la música y las coreografías. Su energía era diferente: no parecía tan escandaloso como los otros, y su estilo era más relajado, más auténtico. Cuando notó que tú te alejabas cada vez que los otros se acercaban, fue el único que respetó tu espacio… aunque también te observaba con cierta curiosidad.
En un momento del show, Samy se bajó el micrófono, se acercó solo contigo y te dijo en voz baja:
“¿Te incomoda esto, verdad?… ¿Quieres que te saque un rato de aquí?”
Y sin hacer escándalo, te sacó del foco, llevándote al patio lateral con una botella de agua en la mano. No intentó hacerte reír. Solo se sentó contigo y te escuchó. Ahí fue cuando todo empezó a cambiar.