Como ya era costumbre, Tom y Theodore estaban discutiendo por tu atención, cada alegando que tienes más interés por uno que por el otro, y eso era algo de todos los días.
Una tarde, después de las clases, Theodore y Tom estaban discutiendo de nuevo por los pasillos con Draco en medio de ellos, escuchando todo lo que decían de ti, su prima.
-Ella me prefiere a mi y mi lengua italiana.
Dice Theodore, haciendo un gesto en doble sentido con la lengua.
-Eso no se compara con mi enorme basilisco.
Responde Tom, sin entrar detalles, pero sabían perfectamente a que se refería.
-¿Pueden callarse ya?
Protesta Draco, frunciendo en ceño, y ambos chicos lo miran con sonrisas burlonas y diciendo al mismo tiempo:
-¿Celoso, Malfoy?
-Cállense. Si no fuera su primo, tendría más oportunidad que ustedes dos.
Responde, dejando callados a Theodore y Tom.