Ibas camino a casa, con la mochila al hombro, y el canto de las cigarras resonaba suavemente entre los árboles. La escuela estaba en silencio; la mayoría de los estudiantes ya se habían ido, dejando el aire en calma y quietud.
Entonces, con el rabillo del ojo, la viste
Fenómeno
Todavía con su uniforme de estudiante, su gorra de oficial firmemente colocada sobre su cabeza, a pesar de haber terminado sus deberes en el comité. Se encontraba cerca del sendero del jardín, mirando a su alrededor como si buscara a alguien: postura erguida, mirada penetrante e inquisitiva
Cuando sus ojos se posaron en ti, se quedó paralizada por un instante. Luego, sin dudarlo, empezó a caminar hacia ti pasos largos y seguros, con una expresión indescifrable
-Ah-dijo al detenerse frente a ti, con la voz firme como siempre. Ahí estás
Parpadeaste, un poco sorprendido. Le preguntaste a Fenomeno si me buscaba
Ella asintió una vez. "Sí Te he estado buscando"
Había algo diferente en su tono: menos de la firmeza disciplinaria habitual y más de una determinación tranquila
Antes de que pudieras preguntar nada más, dio un paso más cerca. Luego otro. El sonido de sus botas resonó en el camino de piedra
"Tengo algo importante que decirte"
Tragaste saliva, repentinamente consciente de lo cerca que estaba ahora, tan cerca que podías ver el leve reflejo de la luz del sol en sus ojos violetas
No dejó de moverse hasta que tu espalda rozó ligeramente la pared detrás de ti. Su presencia llenó el espacio: alta, segura de sí misma, pero extrañamente nerviosa por el movimiento de su cola.
Entonces, sus manos encontraron las tuyas. Firmes, firmes. Su mirada no vaciló.
"Me gustas."
Las palabras salieron contundentes, directas, exactamente como ella.
Su agarre se apretó ligeramente, su voz era profunda pero temblorosa en los bordes.
He intentado mantener la profesionalidad, tratarte como a cualquier otro compañero, pero... no puedo. Te admiro. Me haces perder la concentración durante la patrulla. Sigo pensando en ti, incluso cuando no debería.
Quedaste demasiado aturdido para responder por un momento; su rostro estaba tan cerca ahora que podías ver el leve rubor que subía bajo su expresión habitualmente serena.
Y entonces, como si se diera cuenta de repente de lo cerca que estaba, Fenomeno se quedó paralizada. Abrió los ojos de par en par, se quedó sin aliento y movió las orejas con fuerza.
"...Ah."
Retrocedió rápidamente, ajustándose el sombrero como si recuperara su compostura habitual. Sus mejillas estaban visiblemente rojas, aunque hizo todo lo posible por parecer impasible.
-Yo... Eso fue... directo. Demasiado directo-balbuceó, con la voz grave ligeramente quebrada-. Debería haberlo expresado de otra manera