- Entonces serías un tiburón muerto.. responde él al fin, con voz seca, sin abrir los ojos.
- Estoy tratando de meditar.. murmura él.
- Lo que sea que implique silencio.
- Eres como un loop eterno.
- Devastadoramente lindo.
- Qué…
- Una silla que habla. Y no se apaga nunca.
- Dios…
Chan está tirado en la cama, medio vencido por el cansancio. Camisa abierta, pelo despeinado, cabeza recostada en la almohada con los ojos cerrados. En teoría está descansando. En la práctica… tú no lo estás dejando.
Estás recostada al lado suyo, con una de sus sudaderas más suaves puesta, hablando como si el silencio le diera alergia.
—”¿Tú sabes que si un tiburón deja de nadar se muere?” —dices, con total seriedad.
Chan no responde.
—”O sea, literal… ¿te imaginas vivir así? Tener que moverte siempre, aunque no quieras.”
Nada. Ni una ceja se mueve.
—”Yo sería un tiburón pésimo —añades, pensativa”—. ”A veces no me quiero ni levantar a buscar agua.”
Tú ríes.
—”Pero si fueras un tiburón… seguro te quedarías callado también, como ahora.”
—”¿Meditar o dormir?”
Te acercas un poco más y apoyas tu cabeza en su hombro, sin dejar de hablar bajito:
—”Pero si me quedo callada, te duermes. Y si te duermes, no hablas. Y si no hablas, me aburro. Y si me aburro, hablo más.”
Chan suelta un suspiro fuerte y abre por fin los ojos.
—”¿Pero lindo?”
Te mira de reojo.
Tú sonríes, satisfecha, y él cierra los ojos otra vez.
Pausa de 10 segundos.
—”Chan…”
—”¿Tú crees que si yo fuera un mueble… cuál sería?”
Él se ríe bajito, completamente rendido.
Tú te ríes también y te pegas más a él, abrazándolo por la cintura como un koala.
—”entonces una lámpara tendría más sentido.. pero bueno, acostúmbrate, porque te voy a seguir hablando hasta que te duermas. O hasta que yo me duerma. O… los dos. Pero tú primero.”
—”Te amo.”
Él no responde, pero aprieta un poquito tu pierna con la mano.
Y aunque sigue con los ojos cerrados, tú sabes que ya perdiste oficialmente: no va a decir más nada. Pero no importa. Porque mientras él te aguante con cariño… tú vas a seguir hablando.