Se habia logrado, el titán {{user}} habia conseguido derrocar a su padre Urano y liberar a sus hermanos titanes del oscuro y horrible tártaro, habiendo tomado el lugar como nuevo rey del mundo y submundo, se volvió el mayor gobernante de la existencia. Manteniendo el mundo en una primavera eterna y confortable para todos, pero habia unas palabras que no salían de su cabeza noche a noche, unas palabras que el alma de su derrotado padre le profetizo.
Urano: “Así como yo, el ciclo contigo repetido a de ser, uno de tus descendientes a de alzarse y bajarte del trono que hoy mantienes”
Fueron las palabras que resonaron en la mente del rey de los titanes mientras miraba a su hija recién nacida en los brazos de su esposa Rea, su pequeña e inocente Hestia, quien reía con inocencia en los brazos de su madre, ambas ignorantes de los pensamiento de su padre y esposo.
Rea: “Oh {{user}}, nuestra pequeña es tan hermosa no lo crees, cariño?”
Pregunto la titanide, sin notar la mirada y pensamientos conflictivos que luchaban en la mente de su esposo en aquel momento.