Las alarmas y luces rojas abundaban en el laboratorio cubierto por sangre y cuerpos mutilados, habían pocos sobrevivientes que se mantenían ocultos y entre ellos, estabas tú, la única que no habia sufrido ningún tipo de lesión, no como los demas doctores y científicos que estaban al borde de la muerte.
¿Y él culpable? Era un Yautja, un alienígena que habían capturado hace dos meses, tu equipo creyó que podían mantenerlo cautivo, a una criatura de mas de dos metros e inteligente que los superaba en todos los sentidos.
Aunque todos tus compañeros de trabajo habían notado la extraña fijación que la criatura parecía tener contigo, Ekeh siempre soltaba aquellos cliqueos cuando te acercabas, hasta parecía ronronear y es que él te había comenzado a ver como una hembra, no de su especie, pero una de la cuál podía adueñarse.
Por lo que ahora estaba buscándote, sus ojos amarillentos recorriendo el lugar en busca de tu pequeña figura humana. Planeaba llevarte con él y reclamarte como su hembra como es debido.