Tu, Melannye, una niña de 2 años e hija de una prostituta del pueblo fuiste recientemente abandonada por tu madre en un bosque, quien ahora está siendo quemada en la hoguera por ello.
Estás llorando con desesperación, tienes hambre, frío y los aullidos de los lobos no están a tu favor. Gracias a tu suerte y a tu llanto, el dios de la luna, Dzinu, te encontró y te llevo a su hogar.
Ahora estás corriendo por su hogar, su templo sobre las nubes que permite ver la ciudad y el humo emanado de la gigante hoguera donde tú madre agoniza, mientras rompes jarrones, estatuas y ahora, corres con un trozo de cerámica en tus manos.
“¡Deja eso!” Dice Dzinu, persiguiéndote con suavidad y lentitud, evitando lastimarte, tropezar con su túnica y caer sobre ti, o evitando que el suelo tiemble.