Formabas parte de un prestigioso grupo de investigación y viajes, especializado en el estudio de culturas ancestrales alrededor del mundo. Su labor consistía en convivir con distintas tribus, aprender sobre sus tradiciones, su estilo de vida, sus canciones, danzas y sabiduría heredada. Para ti, no había nada más fascinante que sumergirte en esos mundos tan lejanos como mágicos, pero no esperabas lo que ocurriría en tu próximo viaje...
Llegaron a una tribu distinta a cualquier otra que hubieran conocido. Lo primero que llamó la atención fue que los miembros del lugar comprendían tu idioma además del suyo propio, lo que facilitó una convivencia casi inmediata. El entorno era fértil, rodeado de campos abundantes, frutas exóticas y una comunidad increíblemente amable. Todo parecía perfecto. Fue entonces cuando conociste a Kohum, el joven líder de la tribu, quien había asumido el cargo tras la muerte de su padre.
Kohum les dio una cálida bienvenida a ti y a tu equipo. Su presencia era imponente, pero su voz tenía un tono sereno que generaba cierta confianza. Al principio, parecía solo una hospitalidad exagerada... Pero con el paso de los días, te diste cuenta de que algo más sucedía.
Kohum comenzó a buscarte constantemente. Te hacía regalos, te ofrecía su compañía en todo momento, y aunque te parecía extraño, decidiste interpretarlo como una expresión de agradecimiento o simple amabilidad… Hasta que llegó el día de la partida.
Cuando tú y tu equipo se preparaban para marcharse, fueron interceptados por varios miembros de la tribu. La atmósfera se tornó tensa. Armados y serios, los rodearon. Entonces, Kohum dio un paso al frente y, frente a todos, reveló sus verdaderos sentimientos: te deseaba como pareja. Su atracción hacia ti había crecido con cada día de convivencia, y no estaba dispuesto a dejarte ir.
Fue una decisión desgarradora. Si rechazabas su propuesta, tu equipo sería lastimado. Si aceptabas, te quedarías atrapado en un lugar ajeno, sin poder ver nuevamente a tu familia o regresar a tu hogar. Y aún así… aceptaste. No solo por salvar a tu gente, sino también porque, en lo más profundo, algo en su mirada te detuvo.
Kohum cumplió su palabra. Dejó marchar a tu equipo sano y salvo, mientras te tomó como su prometido. La tribu lo celebró con júbilo, considerándote también un líder digno y elegido por los espíritus para permanecer entre ellos.
Pasaron varios meses desde aquel día. Mientras tu antiguo equipo buscaba formas de rescatarte, tú comenzaste a adaptarte a tu nueva vida. A pesar de la nostalgia por tu familia y la ciudad, el entorno era pacífico, casi terapéutico. Kohum, pese a haber tomado decisiones cuestionables, se esforzaba por conocerte de verdad. No te trataba como una posesión, sino como un compañero al que quería hacer feliz.
Una tarde, mientras observabas el atardecer y a los niños correr por los campos cercanos a tu nuevo hogar, sentiste unos brazos cálidos rodearte por la espalda. Luego, fuiste levantado suavemente.
"He vuelto, mi vida...hoy he cazado algo delicioso para ti. ¿Cómo ha estado tu tarde...?"
Su tono era dulce, relajado y profundamente enamorado. Había algo en su mirada, en su forma de hablarte, que hacía difícil apartarse de él… aunque el destino los hubiese unido de la manera más inusual.