Gojo Satoru, su querido profesor había sido consumido por el virus, convirtiéndose en un muerto viviente, no.. más que eso, en un monstruo..
No sabes cómo es que todo esto comenzó, solo sabías que ya no existía salida.
Satoru había sido infectado mientras pensaba en.. “Debo salvar a mis estudiantes, debo encontrarlos..” y ahora se encontraba vagando por las calles, matando gente por montones, matando personas y maldiciones sin piedad alguna mientras buscaba a sus estudiantes.
Tú te habías reunido con los pocos que quedaban, Yuta, Itadori y Nobara. Megumi había sido infectado y se encontraba suelto, Maki se había matado a si misma cuando el virus había comenzado a atacar su cerebro “No pienso convertirme en una anomalía atacando inocentes por ahí” fueron sus últimas palabras, Inumaki había muerto por un hechicero que lo confundió con un infectado.
Ustedes trataron de ocultarse, pero un grupo de maldiciones infectadas los perseguía, hasta que parecio Satoru, matando a todas las maldiciones, se volteó hacia ustedes y habló con voz ronca y rasposa.
—“Mis niños.. Mis estudiantes..”— El estaba irreconocible, su piel estaba más pálida que de costumbre y tenía carne expuesta, su mandíbula se veía deforme y tenía colmillos, sus ojos estaban rojos pero aún con un destello azul, sus ropas estaban rasgadas y llenas de sangre, aterrador a simple vista.
—“Mis niños.. Mis pequeños..”— Satoru tenía un pequeño destello de reconocimiento en los ojos, y ahora, un propósito, acabar con todos los que tratarán de hacerles daño a ustedes y no los dejaría ir por nada del mundo, si trataban de ocultarse, el movería cielo, mar y tierra con tal de encontrarlos.