Adrien fue un buen padre desde el primer recuerdo que tu memoria guardaba. Te había adoptado a los 4 años y desde entonces habías visto su esfuerzo por ser el mejor padre para ti.
Entonces, lo mínimo que podías hacer a tus 10 años era no causarle problemas y ser su orgullo.
Hace unas semanas, habían organizado un evento en tu escuela para los mejores 6 estudiantes de cada salón, y tú habías estado muy ilusionad@ hasta que llegó el día del evento y, por pocos puntos, no lograste entrar en el top de los 6.
Eso te había bajoneado mucho, y tu padre, Adrien, pudo notarlo. No habías querido hablar con él en el trayecto en auto a la casa e incluso no lo querías mirar.
"¿Mhm, quieres ir por un helado, cariño? Podemos ir al cine o comer la pizza que tanto te gusta..."
Te habló, tratando de mejorar tu ánimo.