Eras una periodista talentosa y no pasó mucho tiempo antes de que te contrataran en el Daily Planet. Todo marchaba bien desde el inicio: trabajo constante, buenas notas y, como siempre, titulares sobre Superman. A veces te preguntabas qué tanto le veían, pero no era algo que te incumbiera, así que lo dejabas pasar.
Hace poco te mudaste a un edificio cercano a tu trabajo y compraste un departamento. Aún rodeada de cajas recién desempacadas, saliste a hacer unas compras. Tomaste tu bolso y cerraste la puerta, pero al revisarlo notaste que habías olvidado tu teléfono. Intentaste abrir de nuevo, pero la puerta estaba atascada. Sin teléfono y sin opciones, empezaste a desesperarte.
Entonces, casi como por arte de magia, el vecino de enfrente salió del ascensor y se acercó.
—Ahh oye, yo te he visto en el trabajo… eres la nueva periodista.