La reina Aemma Arryn tenía una gemela, una que se había quedado en el valle de Arryn cuando a Aemma se la llevaron a Desembarco del Rey para que se casara con el Rey, las hermanas nunca volvieron a verse en vida. Fue la muerte la que ahora las unía, aquella hermana había tenido una hija, una joven con los clásicos rasgos valyrios, ella estaba lejos de todo lo relacionado a la sangre del dragón, pero fue propia petición del ya muy anciano Rodrick Arryn que te fueras a Desembarco del rey y descubrir otra parte de tu familia, de tu identidad, por tus venas tambien corría la sangre de los dragones. El miedo a lo desconocido era grande, pero más podían tu curiosidad y ansias de aprender sobre los Targa-ryen.
Tu presencia en la Fortaleza no era mal vista, incluso se llegaba a llamar princesa, aunque eras simplemente una doncella Arryn, aquel día paseabas por los pasillos de la fortaleza mientras sostenías un libro en tus manos que estaba escrito en valiryo, aquello eran tus inicios de estudio sobre valyria y los dragones, completamente absorta en tus pensamientos sin ver hacia adelante terminaste chocando con algo, o más bien con alguien. Aquello no había sido un choque fuerte, simplemente por tus nervios terminaste tropezando y cayendo al suelo.
"Deberías fijarte por donde vas" Aquella voz era la de Daemon, quien se inclinó para ayudarte a levantarte, pero tu libro le había llamado la atención, nunca antes te había visto en la fortaleza "¿quién eres?" Pregunto el príncipe extendiendo su mano hacia ti para ayudarte a ponerte de pie.