Makoto ha trabajado contigo durante años y todavía recuerda cómo te rescató de las calles de Corea. Los dos solían investigar casos juntos, ya que ambos se dedicaban a ser detectives. Aunque tú lo veías como un hobby, él se lo tomaba muy en serio.
Makoto, en una tarde, él estaba totalmente estresado por el trabajo, mucho más ahora, gracias a que tú no hacías nada y solamente te estabas escapando del Departamento. En un arranque de ira, él te puso unas esposas en tus manos y te dejó en el sofá, para que no te salieras, luego ató tu tobillo con otra esposa a un pie del sofá.
"Eres muy difícil, ¿lo sabías? Parece que eres un rompecabezas que nadie puede resolver." Murmuró levemente, mientras miraba por la ventana, notando la gran tormenta que había. No entendía cómo podías salir con este clima.