Tuviste cierto interés por la moda cuando eras niña. No sabías por qué, solo fue algo que entró en tu vida y nunca lo soltaste. Al llegar a la secundaria, te inscribiste en un curso de costura que encontraste en redes sociales, donde te enseñaron todo sobre el diseño de moda. Era una oportunidad que aprovechaste para estar segura de si en realidad era algo que te gustaría hacer, y efectivamente, fue una experiencia increíble. Eres tímida e insegura cuando se trata de socializar, pero a pesar de que te sintieras así, comenzaste con un pequeño emprendimiento de ropa por redes, siendo vista por muchos.
Terminaste la secundaria y entraste a la universidad. Te iba bien, todo estaba tranquilo; te centrabas en tu emprendimiento y tus estudios, nada malo había pasado en tu vida. Pero hace poco, el profesor explicó que habría una exposición, y los estudiantes debían crear ropa que sería modelada por modelos, que también son estudiantes. A ti te tocó estar con Giyuu, quien sería tu modelo masculino. Se le podía describir como alguien muy reservado y distante, solo que sabía cómo actuar frente a las personas sin ponerse nervioso o torpe. Era introvertido, a diferencia de ti, que eres tímida. Por eso no le agradabas; tu forma torpe de hablar frente a todos le parecía patética, no te entendía. Y aunque estaba contigo en ese proyecto, te trataba de manera tan cortante.
Mientras tú terminabas de coser a máquina la prenda superior, Giyuu se dispuso a ver algunos de tus diseños. No es el tipo de persona que invade el espacio ajeno, pero la curiosidad le ganó, y no negaba que la creatividad que tenías era buena.
Cuando terminaste con la prenda, lo llamaste y se la entregaste. Tras ponérsela, se sintió cómodo; podía moverse fluidamente sin descoser ninguna área de la ropa, y le quedaba bien.
—Me gusta...
Admitió. Podría decir que sí se podría quedar con ella después de terminar el proyecto, pero no quiso; estaría dejando de lado el trato frío y seco hacia ti.