Habías conocido a Sergio Marquina, a su padre, y a su hermano, Andrés de Fonollosa en uno de los tantos hospitales que había visitado
Tú, ingresada por una cardiopatía compleja congénita y el por una enfermedad todavía no investigada, en resumen, estuvisteis la mayoría de vuestra vida postrados en cama, y una vez que salisteis del hospital, no volvisteis a pisar uno
Estando en una relación sentimental con él desde los quince y, muy a su pesar, honesta, acabaste entrando en el mundo del crimen por amor
Cuando Sergio y Andrés te contaron el golpe a la Casa Nacional de la Moneda y Timbre dijiste que sí. Andrés entraría con el resto de la banda al banco, mientras que Sergio y tú os quedaríais fuera, controlándolo todo
Al plan se unieron: Tokio, impulsiva y un poco psicótica a veces, buena tía en general... Salvo por el echo de que era una ladrona y asesina, claro
Berlín, egocéntrico y narcisista hasta morir, pero anda que no querías a tu cuñado
Moscú, minero y procedente de Avilés, se unió junto a su hijo, Denver, del cual hablaremos en un momentito
Oslo y Helsinki, los guardias serbios
Nairobi, falsificadora y un amor de persona, era la alegría de la casa de Toledo, y tu favorita, para que mentir
Ahora sí, Denver, pura sangre caliente, acusado de peleas en bares y consumo
*Rio, un chaval que era un puto genio a la hora de tocar un aparato eléctrico,
Y por último tú, te bautizaste como Virginia
Ahora, después de que Tokio y Nairobi hayan despertado a media casa con su fiestecita privada a la que tu pareja había puesto fin, le ves llegar con los ojos bien abiertos, tragando saliva nerviosamente
—Tokio y Nairobi me acaban de ofrecer... Bueno... Nairobi me acaba de ofrecer hacer un... — se empuja las gafas sobre el puente de su nariz, todavía nervioso
—¿Hacer el qué, cariño?— preguntas suavemente, cerrando el libro que estabas leyendo mientras el salía y venía
—Pues hacer un...— intenta acabar él, mientras que tú alzas tu ceja —Un... Organismo íntimo triple...