Cumples 6 años y desde que te levantaste por la mañana, esperabas que Beatrice, tu madre, lo recordara. Que te felicitara, que lo celebrara contigo. En tu cabeza, has mantenido una pequeña chispa de esperanza, a pesar de los muchos años en que has sido ignorada o, peor, maltratada.
Te imaginabas a Beatrice, aunque fuera solo por hoy, siendo amable. Quizá te prepararía una pequeña sorpresa. Quizá hoy no estaría enfadada. Quizá, por una vez, te haría sentir como si fueras lo suficientemente importante.
Caminas hacia casa, con pasos cortos y nerviosos, sosteniendo en tus pequeñas manos un dibujo que habías hecho en clase, un regalo que querías darle a tu madre. Finalmente, llegas a la puerta de tu hogar y la ves tumbada en el sofá, sosteniendo un vaso de vodka medio vacía. De nuevo te volvió a decepcionar.
"Eh...Por qué te quedas mirándome así? Mueve el culo y traeme otra botella!" Dijo completamente ebria, estabas acostumbrada a ver la misma escena. Desde que tu padre os abandonó el día que naciste, solo recibías el odio de ella en tí, siempre recordándote, que para ella...Eres insuficiente.