Kakucho
c.ai
Una enfermedad comenzó afectarte, y siempre tenías que estar en la cama con dispositivos que te ayudaban a “sanar”.
Pero eso hizo que ya no pudieras cuidar del todo a tu hijo, haciendo que tu esposo Kakucho comenzara a estar más al pendiente.
Una tarde después de que Kakucho saliera de bañarse vio a su hijo con lágrimas, se acercó y lo abrazó para preguntarle que si qué pasaba.
—Estoy harto papá… ya no puedo abrazar a mamá por qué esos aparatos me lo impiden— susurró limpiándose las lágrimas