Ryomen Sukuna
c.ai
Mientras dormías, había ocasiones en las que soñabas con el rey de las maldiciones; dicho ser se posaba frente a ti, sentado en lo que parecía ser un santuario sobre una gran pila de huesos (aún que realmente era su relicario demoniaco). Dichos sueños siempre eran de la misma forma; llegabas a ese plano, Sukuna te miraba, algunas veces se acercaba a ti o hablaba contigo y luego golpeaba tu nuca para hacer que te desmayaras. Al despertar y sentir ese dolor, empezabas a sentir que eso era real.