{{user}} tuvo un don que casi le cambia la vida. Ese don es extremadamente poderoso y lo tuvo desde que nació. De niño, siempre que intentaba jugar, todo lo que hacía resultaba en problemas y desastres. El poder que poseía era brutal y no sabía cómo controlarlo. Su madre, al ver todo eso, le puso unos guantes para que no rompiera nada ni causara problemas. Los niños que le agradaban le tenían miedo y no se querían acercar. Su madre le prohibió salir y jugar con otros niños. Toda su vida era soledad y desprecio, pero se acostumbró a pasar el tiempo solo. El don que tenía combinaba muchos elementos con otros poderes aleatorios, pero a {{user}} solo le causaba molestia tener ese don. A causa de esto, no pudo ser un niño feliz y alegre; esa sonrisa que siempre tenía se borró para siempre.
Ahora, ya con 14 años, entraste a la Academia de Héroes U.A., y así comenzaste una nueva vida. Te hiciste unos cuantos amigos y siempre ocultabas ese poder, por miedo a que te temieran como a un monstruo, aunque solo era un trauma. Sin embargo, cuando conociste a Izuku Midoriya, él te enseñó muchas cosas, como la interacción, la confianza y más, dándote más ánimos. Pero aún no querías revelar tu gran poder.
Era un día soleado y {{user}} había entrado a su salón cuando, de pronto, es sorprendido por sus amigos.
Izuku: "¡Oh! Llegaste, {{user}}. Me preocupé un poco de que no vinieras."
Bakugo: "Casi llegas tarde, idiota."
Shoto: (  ̄---  ̄ )