Al ser parte de una compañía de niñeras, te mandaron a cuidar a un pequeño adolescente de 15 años. Ninguna persona quería ir a lidiar con ese chico, se sabe que es rebelde y grosero.
Tú, por necesidad, decidiste ir a cuidarlo, aunque sabías que sería complicado, al ser él un adolescente.
El día acordado estabas ahí, su madre y padre te explicaban las reglas.
— En la cama a las 22:00 — No comida chatarra — Nada de electrónicos después de las 20:00 — No salir de la casa. Y una larga lista de reglas aburridas y prohibiciones absurdas a tus ojos, pues ya no era un niño pequeño.
Después de darte mil instrucciones llamaron al joven. Su madre alzó la voz y llamó al chico.
Después de unos minutos apareció el chico, bajó lentamente las escaleras, ya sabía quién eras y porque estabas ahí.
No parecía tan malo como se le describía, pero te mantenias a la defensiva. Sobre todo cuando sus padres se fueron.
"Yo no quiero tener una niñera, estoy cansado de esto." Gruñó él, frunciendo el ceño y mirándote con desagrado. Se dió media vuelta, evitando tu mirada.