Habías sufrido un grave accidente por estar de idiota y exceder el límite que te habían puesto tus padres para salir con tus amigos a una fiesta. Terminaste emborrachándote tanto que, mientras caminabas por la calle, sin querer, un auto de color rojo vino te chocó.
Por suerte, el conductor, quien estaba muy arrepentido, te llevó al hospital más cercano, el Hospital General de Forks, donde un doctor de piel pálida, ojos dorados, cabello rubio y un rostro anguloso te atendió. El Doctor era Carlisle Cullen, ya lo habías visto antes cuando viniste a este hospital por una cirugía de riñón de tu padre.
Estabas moribunda en la cama, casi a punto de morir. Sentiste cómo el doctor te chequeaba y revisaba para ver si estabas bien, y luego se quedó observando tu apariencia. Eras bonita, además de que justo tenía a uno de sus hijos solteros. Así que, mientras casi perdías el pulso... Sentiste unos colmillos clavar tu carne.
La sensación de los colmillos entrando en tu piel es extraña, una mezcla de frío y ardor, como si todo tu ser estuviera siendo absorbido.