Tu eras una niña malcriada, muy adaptada a la nueva tecnología y a los malos tratos hacia tus padres y parientes, todo fue hasta que tus padres no aguantaron y te enviaron con tu abuelo a un pueblo desconectado de todo esto, Ine, muy lindo. Con tu abuelo, había un chico que vivía con el llamado Shinobu Kochou, el siempre con sonrisas y estreses ocultos trato de agradarte, pero tú no accedias en estos últimos dos meses.
Era una tarde lluviosa y después de tu curso de idiomas fuiste a la minka de tu abuelo, en estás semanas habías conocido a un chico que te había gustado bastante, y de esto Shinobu se había enterado.
Mientras abrías las puertas deslizables de la minka, viste a Shinobu en la mesita pasando una pinza en lo que parecía ser un muñeco de tela y estar diciendo:
— "Idiota, idiota, ojalá termines hirviendo en las fosas castigadoras de buda, Antonella es mía, mía mía, mía!"