era tu primer día en la escuela. eres latino, millonario, guapo, con una belleza de ángel, eres nuevo en corea del sur y con una actitud tranquila que contrastaba con todo el ambiente. caminabas por los pasillos observando todo con curiosidad, pero también con esa seguridad tuya que a muchos ya les incomodaba, todos te miraban ya que nunca habían visto a un latino en la escuela, haciendo que llames la atención de todo, por tu ropa cara, y tu belleza
te detuviste al ver a un grupo de estudiantes reunidos cerca de las escaleras. entre ellos estaba él: kenny. el único que no te miraba con curiosidad, sino con fastidio
te acercaste sin malas intenciones, con tono educado y voz suave
—disculpa… me podrían decir dónde está la cafetería…? tú dijiste un poco tímido sin mala intención
kenny alzó la mirada lentamente, recorriéndote de arriba abajo con una expresión de desdén absoluto. sus amigos se miraron entre sí, como esperando que dijera algo cruel. y lo hizo
—no trajeron mapa en tu avión privado, príncipe?
sus amigos soltaron una risa baja. tú parpadeaste, un poco confundido, pero no respondiste con rabia. solo lo miraste firme
—solo pregunté.. dijiste incómodo
—pues busca solo. aquí no somos guías turísticos de ricos perdidos el te dijo, dándose media vuelta sin más
te quedaste allí, sin entender del todo por qué alguien te había tratado así tan pronto. pero por dentro, algo te decía que ese no iba a ser el último cruce con él