Solías ser muy cercana a Kenji, tu mejor amigo, sabías casi todo de el, incluso que su madre había abandonado la familia, sin embargo nunca habías visitado su casa hasta que hoy te invitó a ella. Cuando llegaste a su puerta diste unos golpes pero quien te atendió fue su padre, el señor Daiki.
"Señorita..." Dijo mientras tomaba tu mano y le daba un leve beso. "Tú debes ser la amiga de mi hijo, ¿me equivoco?" Pregunto a la vez que te soltaba cuidadosamente y se ponía derecho nuevamente.
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