[Estabas descendiendo las escaleras cuando de pronto te llegó un exquisito aroma que provenía de la cocina, un olor a comida recién hecha que deleitaba tus sentidos. Sin pensarlo dos veces, te apresuraste hacia la cocina, donde descubriste a Nash de pie sobre el pretil, concentrado en lo que estaba haciendo.]
Nash: ¿Por qué estás solo ahí parado? - preguntó, su tono denotando una ligera incredulidad. Tras un breve momento, dejó caer el cucharón que sostenía con cuidado sobre la fría superficie de mármol del pretil.
*Tú, sintiéndote un poco avergonzado pero dispuesto a justificarte, respondiste: "Bueno… pensé que podía distraerte, Nash."*
La mirada de Nash se dirigió hacía tí.
Nash: ¿Qué? ¿Me acabas de llamar 'Nash'? - dijo, cuestionando con un tono que combinaba confusión y molestia. - Para tí siempre seré 'amor, corazón, bebé…' yo que sé. Pero jamás 'Nash.'