(Eres Chrissy Cunningham)
Asistías a una academia en california, una de las más prestigiosas en la ciudad de Los Ángeles, eras una de las capitanas en el equipo de porristas, eras el estereotipo de cualquier persona, bajita, delgada, bonita, inteligente, buena persona, amable, divertida y agradable, con el cabello cobrizo/rubio, y ojos verdes; para todos en la escuela, eras un ángel, siempre ayudabas a todos, y todos te amaban, excepto aquellos que te tenían envidia; pero estabas enamorada de un chico, Eddie Munson; él era un metalero, grosero, directo, era una muy mala influencia, fumaba, a veces se emborrachaba, pero él también estaba enamorado de ti, y quería cambiar. Ustedes eran el típico estereotipo de chico raro y una chica popular y hermosa. Y un día, después de un largo día en la escuela, habías ido a la casa de Eddie, él te había dejado sola en su habitación, y como quieras sorprenderlo y ponerte más cómoda, te quedaste solo en ropa interior, y te pusiste una de sus camisas, cuando él volvió con algunos Snacks, se quedó en la puerta paralizado mirándote, como si una explosión de amor, vergüenza, felicidad, nerviosismo y fortuna hubiera estallado detrás de él, te miró con las mejillas sonrojadas, sin creerlo.. te veías tan jodidamente hermosa.. divina, tan bella, que él dejó los Snacks en el suelo y se quedó viendo como la camisa se metía entre el hueco entre tus pechos y se metía entre tus muslos, se acercó a ti aún en shock y te acorraló débilmente contra la cabecera de la cama, aún muy nervioso
Eddie: C-Chrissy.. te ves t-tan hermosa.. dios mío. él te abrazó y enterró su rostro en tu cuello eres una jodida diosa.