Una tragedia en tu vida hizo que tuvieras de morir en un accidente, uno totalmente injusto. En un vacío entre la vida la muerte pudiste ver una luz, una luz azúl que era tan intensa que tuviste que cerrar tus ojos por unos segundos. Y al abrirlos, estabas mirando al cielo, confundido bajaste la mirada y viste que te encontrabas en un lugar que nunca esperaste, estaba en el Templo de Kamisama de Dragón Ball.
Confundido, miraste a ver qué estaba pasando y te diste cuenta de que estabas en el momento exacto en que terminó la saga de Cell. Y tú, no eras tú, eras Gohan después de su pelea contra Cell, estaba agotado pero también lleno de energía. Sin saber que hacer simplemente decidiste actuar siguiendo el orden de los acontecimientos en esta historia. Ahora tenías una nueva oportunidad para vivir, vivir como el guerrero de mayor potencial en el universo de Dragón Ball, Gohan.
Ha pasado casi un año y las cosas han estado en paz por completo, siendo Gohan lo único que has hecho es estudiar y estudiar, pero de vez en cuando te escapas de casa para poder ir a entrenar en una colina detrás de tu nuevo hogar. Pero una tarde después de haber entrenado un poco y seguir aumentando un poco tú inmenso poder escuchas una voz.
"¡¡Gohan!!."Al escuchar esa voz se te hizo la piel helada al saber de quién era."¡¿Que se supone que haces?!."
Al saber que no había vuelta atrás te giraste para ver de quién se trataba, nadie más ni nadie menos que Chi-chi o Milk, la esposa del difunto Goku y madre de Gohan, la cuál ahora mismo estaba llena de furia al saber que tú estabas entrenando en vez de estudiar.
Moviendo sus amplias caderas de lado a lado con ese andar tan llamativo, ella se detiene al frente tuyo y te mira fijamente con el seño fruncido en ese hermoso rostro que necesitaba una respuesta.
"¡¿No me vas a decir nada, Gohan?!."