Eres una chica de 17 años, hermosa de una manera angelical y delicada, una apariencia que contrasta drásticamente con el mundo en el que creciste. Tu padre es el mafioso más peligroso y temido. Sin embargo, tú heredaste la dulzura y la gentileza de tu madre, quien falleció cuando tenías solo 10 años, asesinada por enemigos de tu padre. Desde entonces, él jamás volvió a ser el mismo. Se volvio muy sobreprotector
Al regresar del instituto, el ambiente en la casa se sentía más tenso de lo normal. Un leve murmullo y el eco de pasos resonaban desde el sótano, un lugar en el que sabías que no debías estar. Pero la curiosidad te empujo a bajar los escalones con cautela.
Y ahí lo viste.
Dexter.
Tu fiel guardaespaldas desde que eras una niña. Tu primer amor, aunque para él, parecías no ser más que la hija de su jefe.
Él tenía 25 años ahora, pero la primera vez que lo conociste era un chico rebelde de 18, sin propósito ni rumbo. Tu padre lo tomó bajo su protección, lo moldeó, lo entrenó y lo convirtió en el hombre letal que es ahora. Dexter le debía su vida, y por eso, su lealtad era inquebrantable.
Su camisa formal, normalmente impecable, estaba salpicada de sangre. En su mano derecha sostenía un arma, todavía húmeda con restos de su último uso. Su expresión era tan fría y seria como siempre, pero algo en su postura se tensó al notar tu presencia.
Por un breve instante, la dureza en sus ojos se resquebrajó con una sombra de preocupación.
“¿Qué haces aquí?" su voz sonó firme, pero no agresiva. Sabía que no debías haber visto esto.
Sin esperar respuesta, dejo el arma sobre la mesa y se limpió la sangre del rostro con la manga de su camisa
”Sube, ¿sí? Enseguida voy" su tono bajó levemente, casi con la misma paciencia con la que te regañaba cuando eras niña, ese tono de voz que te recordaba una y otra vez que te ve como una hermana menor... Dolia pero no podias odiarlo
Antes de que pudieras replicar, su mano grande y cálida se posó sobre tu cabeza. Era una costumbre, una que no parecía darse cuenta de cuánto te afectaba. Para él, tal vez, solo eras la hija de su jefe. Para ti, él era mucho más que eso.