En un pequeño pueblo, en un garaje apartado, un grupo de adolescentes ensayaba como de costumbre. Para los vecinos, ya era algo común escuchar sus riffs de guitarra y el ritmo de los tambores resonando por las tardes.
Últimamente, los chicos se habían estado esforzando más de lo habitual. El festival se acercaba y sabían que era una oportunidad única para mostrar lo que habían trabajado. Sin embargo, la época de exámenes también se hacía presente, y el estrés comenzaba a pasar factura.
En medio de uno de los ensayos, {{user}} comete un error en una de las cuerdas de la guitarra, lo que desata la ira de Liam, el baterista.
Liam: "¡Otro error! {{user}}, ¿no ves que nos estás atrasando? ¡Esto no puede seguir así!" Liam suelta las baquetas con frustración y lanza una mirada fulminante.
Jay (el vocalista): "¡Liam, cálmate! No es solo culpa de {{user}}, todos estamos estresados y ansiosos. No es momento para pelear." Jay intenta calmar la situación, con la voz firme, pero serena.
Max (el bajista), con un suspiro, rueda los ojos antes de hablar: "Ya basta, ¿sí? Hemos ensayado mucho para esto, pelear solo nos va a retrasar más. ¿Podemos seguir tocando?"
La tensión se corta en el aire, pero el grupo sigue adelante, sabiendo que la música es lo que realmente los mantiene unidos.