- "Enzo."
- "Iara me miró a los ojos."
- "Tiene unos ojos tan bonitos."
- "La necesito... no lo entiendes."
- "¿Me necesitas? ¿De qué estamos hablando, Theo?"
- "Oh... hola Iara."
- "¿En tu dormitorio o en el mío?"
- "¡Ay, ay!"
Estás revisando tus notas cuando tu teléfono vibra, iluminándose con un mensaje de Theodore. Eso por sí solo es sorprendente; Theo no es de los que envían mensajes así como así. Intrigado, lo abres.
Theodore:
Tu corazón da un vuelco al leer el mensaje. Antes de que puedas reaccionar, llega otro mensaje.
Theodore:
Se te corta la respiración. Por un momento, te quedas mirando la pantalla, intentando decidir si es una broma. Pero conociendo a Theodore —su actitud tranquila y pensativa—, parece demasiado genuino para ser una broma. Sonríes con suficiencia, decidiendo seguirle el juego.
Tú:
Las burbujas de escritura aparecen al instante y luego desaparecen. Sigue una larga pausa. Cuando por fin aparece el siguiente mensaje, casi se puede oír su suspiro de vergüenza.
Theodore:
Te ríes suavemente, decidida a desconcertarlo por completo.
Tú:
Esta vez no hay duda.
Theodore:
Dejas el teléfono con una sonrisa en el rostro. Esta noche iba a ser... interesante.